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Historia de Tabuenca
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El primer asentamiento estable en Tabuenca se trataría de un poblado celtíbero por los abundantes restos de cerámica encontrados en el pequeño cerro del Calvario. Posteriormente las minas de hierro de TABUCA, nombre con el cual se le conocería a Tabuenca en época antigua, serían explotadas de forma sistemática por los romanos, sabedores de la enorme riqueza de todo el subsuelo de las sierras del Moncayo. Pero en realidad nada sabemos, a ciencia cierta, de la historia de Tabuenca hasta bien entrado el siglo XI. A finales de este siglo el papa Urbano II confirmó las gracias y privilegios, concedidos a los reyes de Aragón y ricos hombres de la villa, sobre los derechos primiciales de todos los lugares que a su costa arrebataran a los musulmanes. Al parecer fueron los propios tabuenquinos los que expulsaron de sus tierras a éstos, años antes de que Alfonso I el batallador reconquistara las tierras del Ebro y del Moncayo y las incorporara, definitivamente, al reino de Aragón hacia 1119. A estos derechos que para sí tuvieron los justicias y jurados de Tabuenca se añadieron posteriormente otros como los de librarse de pagar cenas reales, peajes y portazgo, así como el derecho de pastoreo por todos los términos de Aragón, según privilegio real otorgado en el año 1291 y confirmado en 1328, como consta en el documento más antiguo de todos los que se conservan en el archivo municipal. Hay que señalar la participación de Tabuenca en tres grandes guerras a lo largo de su dilatada historia. La primera de ellas tuvo lugar durante la guerra de los dos Pedros, Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón, en pleno siglo XIV. Tabuenca, como la mayor parte de los territorios fronterizos con Castilla, sufrió en propias carnes las incursiones castellanas por el reino de Aragón. Ante esto, el alcaide de Tierga, se prestó a acoger en 1357 a las gentes de Tabuenca y de Trasobares por ser éstos lugares indefensos, viendo el peligro que corrían. La segunda participación, más activa, tiene como escenario la guerra de Sucesión española, a inicios del siglo XVIII. Durante esta contienda los tabuenquinos se mostraron partidarios del candidato borbón al trono español, Felipe de Anjou, quien se enfrentaba al pretendiente austriaco Carlos de Hasburgo. La victoria del primero supuso para España la instauración de una nueva dinastía, la borbónica, y para Tabuenca el título de Muy Fidelisima Villa, agradeciendo de esta forma el nuevo rey el apoyo de esta población. Y así consta en la cédula real conservada en el ayuntamiento que, con fecha de 18 de Marzo de 1709, viene rubricada por el propio rey. Desde entonces tal título aparece en la leyenda del escudo de la villa. El tercer episodio acontece en la guerra de la Independencia, a principios del siglo XIX. El 13 de diciembre de 1808, sesenta y tres soldados y un capitán del ejército invasor napoleónico que estaban acampados en Alagón, preparando el segundo sitio a Zaragoza, llegaron a Tabuenca para pedir y requisar víveres. A pesar del buen recibimiento dispensado, los soldados franceses se probaron a saquear las casas, a lo que el pueblo respondió levantándose en armas. El resultado fue la muerte del capitán y de alguno de los soldados. El escarmiento no se hizo esperar y, a pesar de las precauciones tomadas por los tabuenquinos, al amanecer del día 16 irrumpieron en el pueblo las tropas invasoras, dando muerte a 39 de sus habitantes. Asaltaron y saquearon las viviendas y prendieron fuego al templo parroquial, siendo pasto de las llamas gran parte de los tesoros artísticos y documentales que encerraba entre sus muros. Hasta el siglo XIX Tabuenca no recobra su libre jurisdicción al estar bajo la autoridad de las Abadesas del monasterio de Trasobares. |
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