Vuelta alrededor del Bollón

Ascensión al Monte Bollón

 

           El bosque de los enebros es un magnífico conjunto de enorme interés botánico y paisajístico. Se trata de antiguos pastizales que al haber sido abandonados en los últimos años se han poblado de enebros (Juniperus oxycedrus) dando lugar a un hermoso bosquete de unas cinco hectáreas de extensión, en el que también encontraremos alguna sabina. Para llegar a este encantador paraje, término municipal de Tabuenca, tomaremos la carretera de Ainzón hacia Tabuenca y aproximadamente hacia el kilómetro 7 llegaremos a un cruce que da acceso a la finca de Huechaseca. Enfrente de ésta, tomar una pista agrícola en buen estado que se dirige entre viñedos hacia el Oeste, enseguida tomaremos un desvío a la izquierda que desciende al Barranco de Huechaseca por donde prosigue, en regular estado, hasta un caserón en ruinas, antaño ocupado por el guarda del pantano, (todavía se conserva la presa), que en épocas más lluviosas servía para abastecer el poblado de Huechaseca.  Aquí aparece una valla muy fácil de saltar. Cuando acabé la excursión me enteré que podía ser la de la finca que encierra una ganadería brava. Atención, hay que tener cuidado. Aunque yo no vi ninguna vaca es posible que en el momento en el que yo pasé por allí estuviesen en otro campo de estos terrenos particulares. Tampoco vi ningún cartel que advirtiese de la presencia de ganado bravo. Al otro lado del barranco podemos admirar una enorme encina, la más antigua sin duda del término de Ainzón. La pista prosigue entre campos por la izquierda orográfica del barranco, acabándose al poco tiempo. El barranco gira hacia el Sur, entre las encinas, y podemos observar una curiosa roca que sirve de mojón a Borja, Tabuenca y Ainzón; es la Peña de Cantal, a su lado un enorme enebro nos indica el sendero que vamos siguiendo entre las encinas y que a veces las aliagas obstruyen. Algo más adelante, la senda discurre por la izquierda orográfica del arroyo discontínuo en la sequía estival y en cuyas charcas se refugian algunas culebras de agua.  Continuamos la senda observando magníficos ejemplares de sabina mientras seguimos contorneando el monte del Bollón por el Oeste hasta el barranco que se abre y aparecen huertos abandonados, acerollos, nogales y fecundos manzanos asilvestrados, además de las abundantes psaliotas, pantorros, ¡ojo! ¡no confundir con amanitas! cuya recolección, además de las delicadas setas de cardo si vamos en Otoño, aumenta el interés de esta agradable excursión. El barranco discurre entre losas de piedra, restos de parideras, enebros por todas partes, algunos de enorme tamaño, cónicos y esbeltos. Estamos en el bosque de enebros más bello de esta parte de la provincia de Zaragoza. Desde el cruce de Huechaseca habremos caminado un par de horas escasas, y tres también, el paraje es inolvidable. Si queremos llegar hasta Tabuenca, coger un sendero que abandonando el barranco se desvía hacia el Sur-Este, bordeando la ladera Sur del Bollón. Pronto toparemos con una pista agrícola que nos conducirá al pueblo de Tabuenca. Una hora de camino desde los enebros.

 

 

            Esta excursión no se puede hacer con bicicleta. Es mejor hacerla andando porque no se puede aprovechar ningún camino para llegar a la cima. Interesante cabezo, característica prominencia del Sistema Ibérico, 1043 m. de altitud, vértice geodésico, magnífica panorámica del Valle del Ebro y con interesante vegetación. La vertiente Norte está desforestada por reiterados incendios.  Tomar la carretera de Ainzón, en dirección a Tabuenca y una vez pasado un puente, a la altura del kilómetro 11, atravesar el barranco entre chopos y zarzas y encaramarse por la arista Este que nos permite ascender, contemplando la vertiente de Tabuenca y la de Ainzón. Una hora y media de agradable ascensión entre sabinas y alcanzaremos la cima de esta amable montaña.

 

 

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